En la época del Segundo Templo, Shavuot no era solo una conmemoración histórica, sino una explosión de vida. Las aldeas se organizaban en procesiones encabezadas por un buey con cuernos dorados y coronas de olivo. Los agricultores traían sus cestas decoradas con los siete frutos de la tierra, mientras los levitas entonaban los Salmos de Ascensión (Hallel).
En la época del Segundo Templo, Shavuot no era solo una conmemoración histórica, sino una explosión de vida. Las aldeas se organizaban en procesiones encabezadas por un buey con cuernos dorados y coronas de olivo. Los agricultores traían sus cestas decoradas con los siete frutos de la tierra, mientras los levitas entonaban los Salmos de Ascensión (Hallel).
Mishná, Bikurim 3:2-3: Relata cómo los habitantes de las regiones cercanas a Jerusalén pasaban la noche en las plazas para no dormir bajo techo, y al amanecer el líder decía: "Levantaos y subamos a Sión, a la casa de Adonai nuestro Elohim".
Talmud Babli, Shabat 86a: Establece la conexión de Shavuot con Zman Matán Toratenu (El tiempo de la entrega de nuestra Torá), recordándonos que la libertad física de Pésaj solo se completa con la responsabilidad moral del Sinaí.
Fieles a la instrucción de Levítico 23:15-16, realizamos el conteo de siete semanas completas partiendo del "día después del Shabat" semanal (domingo de Bikurim). Este cálculo nos garantiza que Shavuot siempre cae en un domingo, el día cincuenta.
Shavuot es el cumplimiento de la promesa del Padre. En el Sinaí (Éxodo 19), la Torá fue dada en tablas de piedra con truenos y fuego. En Jerusalén (Hechos 2), la Torá fue escrita en los corazones de los discípulos mediante el Ruaj HaKodesh, también con estruendo y lenguas de fuego.
El derramamiento del Espíritu en Shavuot no vino a anular la Torá, sino a darnos la capacidad sobrenatural de caminar en sus decretos. Los 3,000 que perecieron en el Sinaí por el becerro de oro, encuentran su restauración en los 3,000 que nacieron a la vida espiritual en aquel Shavuot en Jerusalén.
A diferencia de otras fiestas, en Shavuot se ofrecían dos panes con levadura (Lev. 23:17). Proféticamente, esto representa la unión de dos pueblos: Judíos y Gentiles, que a pesar de ser imperfectos (levadura), han sido redimidos y presentados como una sola ofrenda ante Adonai a través del Mashíaj.
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