¿Un juicio sin testigos?

El rigor jurídico de la Verdad Eterna

Nuestra sagrada Toráh establece un estándar inamovible para la justicia: se necesita un mínimo de dos o tres testigos para afirmar cualquier causa. Sin testigos, no hay sentencia válida.

לֹא־יָקוּם עֵד אֶחָד בְּאִישׁ לְכָל־עָוֹן וּלְכָל־חַטָּאת... עַל־פִּי שְׁנֵי עֵדִים אוֹ עַל־פִּי שְׁלֹשָׁה־עֵדִים יָקוּם דָּבָר
Devarim 19:15 | "...por el testimonio de dos o tres testigos, se afirmará la causa."

Si el Brit HaDasha nos dice que Yeshua viene a juzgar a las naciones y que todo lo oculto saldrá a la luz, nos es lícito preguntar: ¿Dónde están los testigos para que el juicio sea justo?

HASHAMAYIM

Los Cielos

HA'ARETS

La Tierra

En Devarim 30:19, el Eterno establece a los testigos permanentes de nuestra existencia. Los cielos y la tierra dan testimonio de lo oculto en nosotros; ellos ven lo que intentamos ocultar a los hombres.

"No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará." (Gálatas 6:7-8)

Por esta razón, el juicio es irrebatible. La creación misma ha sido observadora de cada acto. Pero, ¿hasta cuándo dan testimonio estos testigos?

"Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron..." (Apocalipsis 21:1)

En el juicio final, cuando los testigos establecidos hayan cumplido su labor y "pasado", comenzará la eternidad donde ya no habrá más juicio, sino una nueva creación.

Rab. Israel Escalona