El Shabat empieza el viernes al atardecer porque en el relato de la creación el día comienza en la noche: «fue la tarde y fue la mañana, un día» (Bereshit 1:5). No es una costumbre judía tardía — es la estructura del tiempo que el Eterno mismo estableció.
El Kidush tiene tres afirmaciones teológicas simultáneas: (1) el Eterno creó el mundo y descansó el séptimo día, (2) sacó a Israel de Egipto, y (3) santifica a su pueblo y su tiempo. Las tres en una copa.
En el siglo IV, el Concilio de Laodicea (año 364) prohibió a los creyentes descansar el Shabat. El cuarto mandamiento — el único que empieza con «recuerda» — fue el primero en olvidarse. No por texto bíblico: por decisión administrativa humana.
Yeshúa no abolió el Shabat — debatió su práctica. Sus conflictos con los fariseos eran sobre cómo guardarlo, no sobre si guardarlo. «Orad para que vuestra huida no sea en invierno ni en Shabat» (Matitiahu 24:20) — palabras dichas décadas después de su resurrección.
Se necesita: velas, una copa de vino o jugo de uva, y pan (cubierto con un paño). Al atardecer del viernes se encienden las velas, se recita el Kidush, se bebe de la copa, se recita la bendición del pan y comienza la comida. No necesitas hacerlo perfecto. El Eterno no necesita perfección — necesita presencia.
Este viernes al atardecer, aunque sea por 10 minutos, para todo. Enciende una vela, toma algo de beber y di en voz alta: «El tiempo de esta noche le pertenece al Eterno». El Shabat no se aprende leyendo sobre él — se aprende guardándolo.
El Kidush es la declaración semanal de que no somos dueños del tiempo — y que eso es una buena noticia. Un día a la semana en que el Eterno dice: para. Aquí estoy. La Guía completa de Shabat con el texto del Kidush está disponible para descarga en nuestra sección de recursos.
Rabino Israel Escalona A. · Comunidad Ets Jayim
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