Historias Bíblicas · Dor leDor

Adán y Javá

אָדָם וְחַוָּה · Bereshit 2–3

Esta historia cuenta cómo Dios formó al primer hombre y a la primera mujer, el jardín que les regaló, el día en que todo se puso triste… y la promesa que Dios dejó encendida para siempre.

Escena 1

Del polvo, con aliento de Dios

El Eterno formó al hombre del polvo de la tierra. Lo hizo con cuidado, como un alfarero que trabaja con sus manos. Pero el hombre todavía no respiraba.

Entonces Dios sopló en él aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser viviente.

Por eso se llamó Adán: porque fue tomado de la adamá, la tierra. Su nombre cuenta su propia historia.

Escena 2

Un jardín para cuidar

El Eterno plantó un jardín en Edén, con árboles hermosos, frutos buenos y ríos de agua fresca. Y puso allí a Adán con una tarea importante: cuidarlo y guardarlo.

En medio del jardín había dos árboles especiales: el árbol de la vida, y el árbol del conocimiento del bien y del mal. Y Dios le dio a Adán una sola regla, dada con amor:

— Puedes comer de todos los árboles del jardín. Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal, no comas.

Una regla no es para arruinar la alegría. Cuando alguien nos ama, nos cuida. Y Dios estaba cuidando a Adán.

Escena 3

No es bueno estar solo

Dios miró a Adán y dijo algo que nunca había dicho de Su creación:

— No es bueno que el hombre esté solo.

Adán fue poniendo nombre a los animales, uno por uno. Pero entre todos ellos no había nadie como él, nadie que pudiera acompañarlo de verdad.

Entonces Dios hizo dormir a Adán profundamente, tomó una parte de su costado, y de ella formó a la mujer. Cuando Adán despertó y la vio, se llenó de alegría: por fin alguien como él, hueso de sus huesos.

Más adelante, Adán la llamó Javá, que significa que ella sería la madre de todos los que viven.

Escena 4

La serpiente

En el jardín había una serpiente, la más astuta de todos los animales. Un día se acercó a la mujer y le hizo una pregunta llena de veneno:

— ¿De verdad dijo Dios que no pueden comer de ningún árbol del jardín?

No era verdad: Dios les había regalado todos los árboles menos uno. Pero la serpiente quería sembrar una duda: que Dios les estaba escondiendo algo bueno.

La mujer miró el fruto prohibido. Se veía hermoso. Lo tomó, comió, y le dio también a Adán, que estaba con ella. Y él comió.

Entonces los ojos de los dos se abrieron. Sintieron vergüenza por primera vez, se cubrieron con hojas cosidas, y cuando escucharon a Dios en el jardín… se escondieron.

Escena 5

¿Dónde estás?

Dios sabía perfectamente dónde estaban. Pero los llamó, porque los estaba buscando:

— ¿Dónde estás?

Adán culpó a la mujer. La mujer culpó a la serpiente. Ninguno de los dos dijo simplemente: «Me equivoqué, perdón».

La desobediencia trajo consecuencias tristes: el trabajo sería duro, habría dolor, y tendrían que salir del jardín. Pero en medio de ese día tan triste, Dios hizo dos cosas que muestran Su corazón.

Primero, le anunció a la serpiente que no había ganado: un día, un descendiente de la mujer la vencería para siempre. Y segundo, Dios mismo les hizo ropa a Adán y a Javá, para vestirlos antes de salir. Hasta en el peor día, Dios los siguió cuidando.

Escena 6

Fuera del jardín, con una promesa

Adán y Javá salieron de Gan Edén. La vida afuera fue más difícil: había que trabajar la tierra con esfuerzo, y la tristeza había entrado en el mundo.

Pero no salieron con las manos vacías. Salieron con una promesa: la del descendiente que un día vencería a la serpiente y arreglaría lo que se había roto.

Y hay algo más que esta historia nos enseña: cuando el hombre y la mujer se escondieron, Dios no se alejó. Fue a buscarlos. Y hasta hoy, Dios sigue haciendo esa misma pregunta a cada persona que se esconde de Él: «¿Dónde estás?»

אָדָם Adam «Ser humano». Viene de adamá, la tierra de la que fue formado.
חַוָּה Javá El nombre de la primera mujer: madre de todos los vivientes.
גַּן עֵדֶן Gan Edén El jardín que Dios plantó y entregó al hombre para cuidarlo.

Para conversar en familia

  • ¿Por qué crees que Dios dijo que no era bueno que el hombre estuviera solo?
  • Cuando Adán y Javá se escondieron, Dios fue a buscarlos. ¿Qué nos enseña eso sobre cómo es Dios?
  • ¿Qué haces tú cuando te equivocas? ¿Qué hicieron Adán y Javá, y qué hizo Dios por ellos?
Un pasuk para recordar וַיִּקְרָא ה׳ אֱלֹהִים אֶל־הָאָדָם וַיֹּאמֶר לוֹ אַיֶּכָּה

«Y el Eterno Dios llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás?»

Bereshit 3:9

Una luz que sigue brillando

En el día más triste del jardín, Dios dejó encendida una promesa: un descendiente de la mujer vencería a la serpiente (Bereshit 3:15). Es la primera vez que la Torá anuncia al que vendría a arreglar lo que se rompió.

El Brit HaDashá nos cuenta que esa promesa tiene nombre: Yeshúa el Mashíaj, hijo del pueblo de Israel, descendiente de Javá, vino a vencer lo que la serpiente comenzó. La promesa del jardín sigue brillando hasta hoy.

Creamos algo

A Adán, Dios le encargó cuidar y guardar el jardín. Esta semana, elige una planta de tu casa (o siembra una semilla en un vasito con tierra) y cuídala tú: riégala y mírala crecer. Cada vez que lo hagas, recuerda que Dios nos puso en Su mundo para cuidarlo.