Brit Milá
בְּרִית מִילָה — El signo del pacto con AbrahamUna pregunta que merece una respuesta honesta y sin dogmas: ¿qué significa el pacto en la carne para un creyente mesiánico hoy? Ni obligación universal ni indiferencia — sino comprensión.
La circuncisión es el signo más antiguo del pacto entre el Eterno y Abraham — cuatro mil años de historia inscrita en el cuerpo de cada varón judío. Para una comunidad mesiánica que ama tanto a Israel como al Mashíaj, la pregunta sobre Brit Milá requiere honestidad, estudio y respeto.
El origen: el pacto con Abraham
La Brit Milá — literalmente "el pacto de la circuncisión" — fue ordenada por el Eterno a Abraham en Génesis 17. No como una práctica higiénica ni como un rito cultural: como el signo visible del pacto eterno entre el Creador y la descendencia de Abraham. Cada generación de Israel la ha guardado desde entonces.
Yeshúa fue circuncidado al octavo día (Lucas 2:21). Shaul fue circuncidado al octavo día (Filipenses 3:5). No existe ningún registro en el Nuevo Testamento de un judío creyente en Yeshúa que haya abandonado la Brit Milá para sus hijos varones. Es parte de la identidad judía que el Mashíaj mismo portó.
"Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros."
Génesis 17:10 · El mandato original del pactoLa pregunta del primer siglo
Cuando el movimiento mesiánico comenzó a crecer más allá de Israel, surgió una pregunta urgente: ¿deben los creyentes gentiles circuncidarse para ser salvos? El Concilio de Hechos 15 respondió con claridad: no. La circuncisión no es condición de salvación para nadie — judío ni gentil. La gracia del Eterno llega a través de Yeshúa, no a través del bisturí.
Shaul lo escribe sin ambigüedades: "en Yeshúa HaMashíaj ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor" (Gálatas 5:6). Y también: "¿fue llamado alguno siendo circuncidado? Quédese así. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide" (1 Corintios 7:18). La circuncisión no tiene poder de salvar — pero tampoco tiene poder de dañar.
La postura de la comunidad mesiánica
Para los judíos
La Brit Milá es parte de la identidad judía y del pacto con Abraham. Un judío que cree en Yeshúa no pierde ni su identidad ni sus obligaciones de pacto. Continúa siendo judío.
Para los gentiles
No es condición de salvación ni de pertenencia a la comunidad. Shaul fue enfático: imponérsela a los gentiles como requisito espiritual sería agregar algo a la obra de Yeshúa.
La circuncisión del corazón
Lo que los profetas anunciaron es la circuncisión del corazón (Deuteronomio 30:6; Romanos 2:29) — la transformación interior que hace posible caminar en los caminos del Eterno.
Desde Etz Jayim
En nuestra comunidad no exigimos ni prohibimos la Brit Milá. Para las familias judías, la guardamos como signo de identidad y pacto. Para las familias de origen gentil, la respetamos sin imponerla. Lo que sí enseñamos es que la circuncisión más importante es la del corazón — ese trabajo de transformación interior que solo el Espíritu del Eterno puede hacer.
Más que una práctica física, la Brit Milá nos recuerda que nuestra fe tiene cuerpo, tiene historia, tiene raíces en la carne de Abraham. No somos una religión de ideas abstractas. Somos el pueblo del pacto — y ese pacto está escrito en la historia de cada familia que camina con el Eterno.
Si estas páginas abrieron algo en ti, quizás quieras llevar estas raíces a tu comunidad.
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