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Yeshúa el Mesías y los gentiles en el plan de Dios

יֵשׁוּעַ הַמָּשִׁיחַ — El Mesías de Israel · El Salvador del mundo
Dos preguntas, una sola respuesta

¿Quién es Yeshúa según las Escrituras hebreas? ¿Y qué lugar tienen los no judíos en el plan del Eterno? Dos preguntas que se iluminan mutuamente.

Yeshúa no llegó a fundar una nueva religión. Llegó a cumplir siglos de profecía. Para entender quién es, hay que leerlo donde él mismo se leerá: en las Escrituras hebreas que anunciaron su llegada mucho antes de que naciera.

Un judío del primer siglo que lo cambió todo

Yeshúa nació en Belén, fue criado en Galilea, habló arameo y hebreo, leyó la Torá en las sinagogas, celebró Pésaj, Sucot y los demás moadim bíblicos. Sus discípulos eran judíos. Sus primeros seguidores eran judíos. Las Escrituras que él citó eran el Tanaj.

Comprenderlo requiere volver a ese contexto. Cuando Yeshúa dijo "Yo soy la resurrección y la vida", sus oyentes judíos entendieron la referencia. Cuando limpió el Templo, lo hicieron en el contexto del Año de Jubileo y la esperanza del Mashíaj restaurador. Sacarlo de ese contexto es perderse gran parte de lo que dijo e hizo.

Lo que los profetas anunciaron sobre el Mashíaj

Las profecías del Tanaj sobre el Mashíaj no son pocas ni vagas. Abarcan su origen, su nacimiento, su ministerio, su muerte, su resurrección y su reino futuro. Algunas de las más precisas:

Miqueas 5:2

Nacerá en Belén

"Tú, Belén Efrata… de ti me saldrá el que será Señor en Israel." Escrito 700 años antes del nacimiento de Yeshúa.

Isaías 53

Sufrirá por los pecados del pueblo

"Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados." El más detallado de los textos mesiánicos del Tanaj.

Salmo 22

Descripción de la crucifixión

"Horadaron mis manos y mis pies" — escrito siglos antes de que Roma inventara la crucifixión como método de ejecución.

Salmo 16:10

No verá corrupción

"No dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu Santo vea corrupción." Citado en Hechos 2 en referencia a la resurrección.

Daniel 9:24-26

El momento de su llegada

Las "setenta semanas" de Daniel permiten calcular el período en que el Mesías debía ser "cortado" — con precisión histórica asombrosa.

Zacarías 12:10

Israel lo reconocerá

"Mirarán a mí, a quien traspasaron." Una profecía de reconciliación futura que aún espera su cumplimiento final.

Quién es Yeshúa para Etz Jayim

יֵשׁוּעַ Yeshúa — El Salvador

Su nombre en hebreo significa "el Eterno salva". No es un nombre griego ni romano. Es el nombre hebreo que los ángeles dieron antes de su nacimiento.

הַמָּשִׁיחַ HaMashíaj — El Ungido

El término "Cristo" es la traducción griega de Mashíaj. Yeshúa es el ungido profetizado — sacerdote, profeta y rey en la línea de David.

בֶּן אֱלֹהִים Ben Elohim — Hijo de Dios

Un título con profundas raíces hebreas. Yeshúa es la expresión máxima de la presencia del Eterno en medio de Su pueblo — Dios habitando con los hombres.

El centro de nuestra fe

En Etz Jayim creemos que Yeshúa es el Mashíaj prometido en el Tanaj. Que cumplió las fiestas de primavera con precisión de día en su primera venida. Que cumplirá las fiestas de otoño con la misma precisión en su regreso. Que su muerte expió el pecado de manera definitiva, que resucitó al tercer día, y que regresará para establecer el reino prometido a David.

Creemos también que reconocer a Yeshúa no significa dejar de ser judío ni dejar de amar la Torá. Significa encontrar en Él al que la Torá señalaba desde el principio.

Lo que Yeshúa dijo de sí mismo

"No penséis que he venido para abrogar la Torá o los Profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir."

Mateo 5:17 — las propias palabras de Yeshúa sobre su relación con la Torá

La palabra griega plēroō (cumplir) tiene el sentido de "llenar hasta la plenitud", "traer a su significado más completo". Yeshúa no vino a cancelar la Torá — vino a mostrar su profundidad real, a vivirla perfectamente y a inaugurar el tiempo en que el Espíritu la escribe en el corazón.

Desde el primer día, el llamado de Abraham fue para bendición de todas las familias de la tierra. Los no judíos no son un anexo inesperado en el plan de Dios. Son parte del diseño original.

La promesa original ya incluía a las naciones

Cuando el Eterno llamó a Abraham, la promesa no era solo para su descendencia. Desde el primer momento incluyó a todos:

"En ti serán benditas todas las familias de la tierra."

Génesis 12:3 — el alcance universal del llamado original

El propósito de la elección de Israel nunca fue excluir a los demás pueblos. Fue exactamente lo contrario: Israel fue escogido para ser el canal a través del cual la bendición del Eterno llegaría a todos. La elección no era privilegio en el sentido de exclusividad — era responsabilidad de transmisión.

Los profetas anunciaron la llegada de las naciones

Los profetas de Israel no solo hablaron del futuro de Israel. Hablaron del futuro de las naciones:

"Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa del Eterno será establecido… y correrán a él todas las naciones."

Isaías 2:2 — las naciones buscarán la enseñanza que sale de Sión

"Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos."

Isaías 56:7 — el alcance universal del Templo

Zacarías 14 profetiza que en el tiempo del reino mesiánico las naciones del mundo subirán a celebrar la fiesta de Sucot en Jerusalén. Las naciones no desaparecen en el plan final del Eterno — llegan a su centro.

¿Cómo entran los gentiles al pacto?

En el Primer Siglo surgió una pregunta real: ¿deben los creyentes gentiles en Yeshúa convertirse completamente al judaísmo? El Concilio de Hechos 15 respondió con una postura que preserva tanto la identidad de Israel como la entrada de las naciones: los gentiles acceden al Dios de Israel a través de Yeshúa sin necesidad de convertirse formalmente al judaísmo, pero sí guardando ciertos requisitos básicos y aprendiendo la Torá en las sinagogas.

1

Injertados en el mismo olivo

Pablo usa la imagen de un olivo (Romanos 11) cuyas ramas naturales son Israel y las ramas injertadas son los gentiles creyentes. No aparece un árbol nuevo. La misma raíz, las mismas promesas, compartidas — no usurpadas.

2

Conciudadanos del pacto

Efesios 2:19 declara que los gentiles ya no son "extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios." No una segunda categoría — participantes plenos.

3

Sin perder su identidad

Los gentiles no deben "convertirse en judíos" para acercarse al Dios de Israel. Pero sí están llamados a conocer las raíces hebreas de su fe, respetar a Israel y caminar en la luz de la Torá como instrucción de vida.

4

Llamados a provocar a Israel a celos

Pablo escribe en Romanos 11:11 que la salvación de los gentiles tiene un propósito dentro del plan mayor: "provocar a Israel a celos" para que reconozca a su Mashíaj. Los gentiles creyentes no son el plan final — son parte del camino hacia la reconciliación nacional de Israel.

En Etz Jayim: un hogar para todos

Nuestra visión comunitaria

En Etz Jayim hay personas de origen judío y personas de origen gentil. Judíos que reconocieron a su Mashíaj. Chilenos de diversas raíces que encontraron en las raíces hebreas la profundidad que buscaban. Todos en el mismo árbol, bajo la misma Torá, esperando al mismo Mashíaj.

No exigimos que los no judíos se conviertan al judaísmo. Sí invitamos a todos a conocer las raíces hebreas de su fe, a celebrar las fiestas del Eterno, y a vivir desde la identidad que el Brit HaDasha describe: conciudadanos del pacto, herederos de las promesas, esperanza del Mashíaj que viene.

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Israel, la Torá, el Nuevo Pacto, el Mesías, los gentiles. Una sola historia de fidelidad que atraviesa los siglos.

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